Temperatura variable entre 12º y 18º. Día soleado durante la mañana y que ha ido nublándose con el paso de las horas. Humead: baja.
Muy señores míos:
Si no les viene a mal, empezaré el blog haciendo un pequeño resumen de qué se puede ver por estas tierras de frío y oscuridad (que ahora no hace frío, ni hay oscuridad).
En primer lugar, Noruega tiene noruegos y noruegas, que no es poco. Se preguntarán quizá el porqué de esta redundancia, y no sin parte de razón. Y es que cabe destacar que los nativos del país están extremadamente pulidos, al menos en cuanto al físico. La gran mayoría muestran sin temor unos cuerpos dignos de museo: esculturales varones con músculos fibrosos hasta en las orejas o sinuosas curvas femeninas sobre un mar de piernas que no encuentran final. Todo esto, adornado con preciosas cabelleras rubias (al más puro estilo vikingo) sobre unos ojos azules como un caballo azul. Ya les dije que no era poco tener gente nórdica en la ciudad, son auténticos ejemplares de "homo tochus". Su único punto flaco es la asimetría facial que llevan pegada casi todos: y es que no dije nada de que fueran especialmente agraciados. Y digo punto flaco por machacarlos un poco, pero en realidad, que la gente de un país no destaque por su hermosura, es algo bastante habitual en el mundo. Lo que pasa es que queda más patente que existe un defecto facial cuando el resto del cuerpo tiene un notable alto: ¿qué destacan antes, un diente negro en Paris Hilton o en la niña del exorcista? Pues eso.
Otra cosa bastante notoria (al menos en Trondheim) es que no hay excrementos de perros, gatos, cabras, caballos o humanos en ninguna calle. Díganme cuántas defecacciones son capaces de detectar paseando por Valencia un día cualquiera. Ahora réstenle a ese número tantas como hayan contado. Lo que resulte de esta incongruente resta es lo que un servidor ha podido atisbar durante estas dos semanas. No es broma, o los perros no cagan, o no hay perros, o... o... ¡o los dueños RECOGEN los regalitos! ¡Qué locura! ¡La perdición de un país! Y es que en España uno no puede ser educado y limpio. No señores, uno se convierte en el tonto del pueblo por ser cívico... Aquí tienen muy claro que las cosas no se cuidan solas, que si el humano ensucia, el humano luego lo "desensucia". Tomen nota. ¡Ah! Olvidaba añadir que los conductores PARAN ante los pasos de zebra cuando ven a los peatones ACERCARSE a éste. Me sé de otros conductores que aceleran para pasar antes que el peatón.
Para finalizar (no porque se acaben las cosas que decir, sino porque se me acaban a mi las ganas de hacerlo), les puedo comentar que, además de gente noruega, se pueden ustedes topar con una cantidad ingente de españoles. Y cuando digo ingente, me refiero a que existe actualmente una gran plaga, todavía no reconocida oficialmente por el gobierno noruego para no sembrar el pánico, de españoles. Allá donde usted vaya, encontrará a un español (o más) con total seguridad. Y por supuesto, allá donde estén, se harán las cosas a la española. Chillan, beben, orinan y eruptan (como un bebé). Además, chapurrean un extraño lenguaje, atribuible a alguna cepa indígena del amazonas y que ellos suelen denominar "Er inglé". He llegado a reconocer frases como "Güach yu nein?", "Ay laik dens dens parti parti" o "Tu bir plis". Otro de los rasgos característicos que tienen los españoles es que dejan su rastro. Recuerdo el comentario que un servidor y Adrián hicimos en una fiesta, mientras sonaba King África, Paquito el Chocolatero, Don Omar (éste es ya más moderno, de las discotecas españolas) y hasta la Macarena: "6000km para escuchar la misma mierda que en un pub de Xátiva...". Se trata de un nuevo tipo de guerra, una invasión silenciosa y sigilosa (que no los invasores). Ya están en sus calles, pronto en sus casas y quizá algún día en su parlamento. Aun así, yo no cantaría victoria, todos sabemos que los diputados españoles jamás acuden al parlamento, ni aunque sea noruego.
En fin señores, dejo de escribir ya. Es hora de tomarse un café y reflexionar sobre qué acabo de hacer. Les iré informando de todo lo que ocurre en Trondheim periódicamente, si es que deciden regresar a ser informados.
Un cordial saludo,
Khristiaan
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